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Posts Tagged ‘4ª Edición’

Quien diga que explorar mazmorras no cansa, no sabe de lo que esta hablando…

(Continúa desde aqui)

bajomontaña fondoTras recoger la pequeña cantidad de dinero que formaban las apuestas de los goblins seguimos avanzando en dirección Sur siempre que nos fuese posible, y por este camino giramos hacia la izquierda y tras un doble giro encontré una puerta secreta en una esquina del muro, aunque la verdad es que era relativamente fácil detectarla puesto que ya había sido abierta con anterioridad.

Después de comprobar que no hubiese trampas que atentasen contra nuestra vida, me decidí a entrar en el interior de la pequeña cámara secreta, y a la luz de las antorchas pude ver como el suelo estaba cubierto por los restos de cuatro cadáveres completamente calcinados que descansaban allí desde hacía años. El muro interior estaba decorado por unos grilletes y una larga cadena oxidada cuyo extremo parecía ahorcar a uno de los esqueletos. Otro de los cadáveres  lucía una cintilla de seda de color negro muy parecida a un liguero, que a pesar de las circunstancias parecía ser lo único intacto en la sala (no afectado por el fuego ni el paso del tiempo). En el funesto instante en que me acerqué a tocar el liguero (movido por la curiosidad) se apareció ante mi el espectro de una mujer, como surgida de las cenizas. Sentí auténtico pavor ante la figura fantasmal y reconozco que tanto a mi como a mis compañeros nos costó arrancar y plantarle cara. Era esta un ser vaporoso y transparente que helaba la sangre y el corazón solo con tocarte, las armas convencionales no parecían hacerle daño y además podía atravesar los muros y volverse invisible ante nuestros ojos para esconderse. Si no hubiera sido por la intervención de nuestro clérigo y la ayuda de su divinidad, es muy posible que ahora no estuviera escribiendo estas líneas. De alguna forma me sentí culpable de haber perturbado el descanso de este alma en pena, tampoco era nuestra intención.

“A por ella Ray… ¡a por ella!”

“No se preocupe señora… no, no se moleste…”

Poco después de un recodo en ángulo recto nos topamos con una antiquísima puerta de barrotes cuyos hierros habían sido forzados y doblados para propiciar el paso. No fue muy dificil llegar al otro lado, la verdad. Al instante, gracias a mi fino oído aguzado bajo tierra, pude descubrir que se acercaban una serie de repiqueteos metálicos rítmicos al chocar con la roca. Daba la sensación de que se acercaba una criatura de gran envergadura que se aproximaba picando el suelo de piedra. No tardó en girar la esquina un ser terrible, formado de placas de metal y cruzado de brillante electricidad. Se trataba del terrible Scaladar de Throbriand, un escorpión constructo mecánico gigante, producto de la mente alocada de otro aprendiz de Halaster Capanegra. Un ser activado y cohesionado por una extraña energía luminiscente que parecía absorver los ataques de nuestro mago. Ni corto ni perezoso (y este no es un chiste de enanos…) me planté ante la bestia con las barbas erizadas por la estática, y gracias a dos poderosos golpes del hacha de mi ugrosh conseguí derrotar a tan terrible alimaña, y sin ayuda de mis compañeros que no salían de su asombro, debo añadir. Una hazaña digna del mejor enano. La materia de la que se forjan las leyendas.

Muereeee!!!

Muereeee!!!

Hula Hula Bitch!!

Hula Hula Beotch!!

https://i2.wp.com/www.wizards.com/dnd/images/cosw_gallery/90438.jpg

El terrible Scaladar de Throbriand

Poco había que hacer más que seguir el camino, aunque se nos ocurrió rastrear las marcas que la criatura había estado dejando en el suelo para ver si podíamos llegar hasta su madriguera, con la vana esperanza de encontrar algo de valor que atesorar tras la expedición. Por desgracia estas pesquisas nos llevaron tan solo hasta un intrincado callejón sin salida dispuesto en espiral. No hay nada que acabe tan pronto con las ilusiones como un muro que te impide el paso. Había llegado la hora de consultar mi viejo mapa.

El mapa de marras esta alcanzando unas dimensiones poco manejables...

El mapa de marras esta alcanzando unas dimensiones poco manejables…

Al cabo de un rato decidimos volver sobre nuestros pasos, y esto nos hizo descubrir dos nuevas localizaciones. La primera era una extraña habitación en ángulo a la que se accedía por dos puertas destrozadas. La habitación parecía haber sido en su momento una biblioteca con abundantes libros, aunque ahora quedaba poco en pie tras un cruel incendio. Lo cierto es que nuestro mago pareció sentir la vaga presencia de un aura mágica, y tras una búsqueda infructuosa nos fuimos de allí con la sensación de que nos dejábamos algo importante detrás, aunque no teníamos más tiempo para investigar. El desánimo hizo que me llevara un grueso libro titulado “Guía del explorador de mazmorras”; sospecho que en este entorno nos será de utilidad.

Diversión a chorro...

Jose y Charlie, diversión a chorro… ¬¬’

En las cercanías, al terminar un pasillo, encontramos una sala similar a un enterramiento honorario, con un hermoso sarcófago de piedra sobre el que se representaba una escultura de la figura de un caballero yacente. Por extraño que parezca la proximidad de nuestro bárbaro hizo que la tumba se abriese e hiciese aparición un terrible horror acorazado; una gigantesca armadura dotada de vida propia por algún encantamiento. Una luz sobrenatural brillaba con odio desde la oscuridad interior de su yelmo. Los enanos no le tenemos miedo a estas cosas, así que me apresuré hasta la primera línea y me dispuse a cantarle la canción de mis hachas cuando de repente la hoja de su espada se puso al rojo vivo y se cubrió de llamas. Todavía, algunas noches, siento todavía el calor de aquella quemadura sobrenatural. Aun así, para qué os voy a engañar, su final fue el mismo del Scaladar…

El pobre solo quería levantarse y saludar educadamente, no como Groucho Marx...

El pobre solo quería levantarse y saludar educadamente, no como Groucho Marx…

https://i0.wp.com/www.pobladores.com/data/pobladores.com/at/su/atsuke/channels/refugio_del_viajero/images/3351437horror_acorazado.jpg

Pero… ¿hay alguien ahí dentro o no?

Había ocurrido lo peor. Habíamos llegado tan al Sur como los corredores nos permitían siempre que avanzásemos en línea recta, pero no habíamos alcanzado la “Sombra Inferior”. Es más, ni siquiera habíamos pasado por los hitos que nos habían indicado en la superficie (El salón de los Reyes Durmientes, el Altar de la Reina Añara, y la Sala de la Estatua Siniestra). Finalmente mi sospecha de que el acceso a la ciudad subterránea se hacía dando un rodeo acabó cobrando peso entre mis compañeros, y de nuevo retrocedimos sobre nuestros pasos hasta llegar al pasillo de las velas mágicas en su extremo Oeste.

Esto es todo lo Sur que podemos ir...

Esto es todo lo Sur que podemos ir…

Allí nuestro bárbaro detectó el rastro de un par de habitantes de la ciudad subterránea (con un poco de suerte solo tendríamos que seguirles para llegar a nuestro destino). Y por las luengas barbas de mi abuelo, tan cerca desde el principio… ¡Allí estaba! El gran Salón de los Reyes Durmientes. Por fin una señal que nos indicaba que estabamos en el buen camino. La sala era grande como pocas, anchurosa y prolongada en dirección Sur, con 27 tronos enormes colocados frente a frente formando un pasillo central. Sobre ellos descansaban esqueletos de grandes dimensiones, armados y coronados. Una voz de procedencia desconocida recorría la sala pronunciando las palabras “La Perdición, la Perdición sobre todos nosotros…”, y de vez en cuando conseguíamos apreciar chispazos de luz que venían de alguno de los altos sitiales, extraños fuegos fatuos sin duda para un extraño enterramiento…

https://i1.wp.com/i219.photobucket.com/albums/cc59/stephen210/conA5_06.jpg

“La Perdición…”

Temerosos aunque algo espoleados por la prisa decidimos cruzar la sala a toda velocidad en pos de los dos ciudadanos que íbamos persiguiendo sigilosamente, así que fuimos por la salida que ellos mismos habían tomado. Y debíamos estar de suerte porque justo detrás encontramos otra gran sala presidida por la gigantesca estatua de una tarántula (sin duda un avatar petreo de Lloth, La Diosa Araña, La Madre Oscura, mitad drow mitad araña), acompañados por una sacerdotisa drow y otros tantos en actitud sacrificial… pero absolutamente congelados en el tiempo y el espacio. Tan extraña era su actitud que en un principio nos hizo pensar en estatuas…

(Continuará…)

 

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